
Soñé que anclaba una parte de mi vida
a la mitad de la tuya.
La otra mitad quedó en silencio.
Caminó despacio... alejándose.
Mi otra parte te llamaba a gritos
mientras la tuya susurraba mi nombre.
No hubo tiempo para descanzar
porque las grietas de tus ojos
no hacían mas que mirarme.
Mientras tanto el transitar de mis besos
carcomían tus labios en la espesura del tiempo
abrazando tu memoria.
Y tú....y tu otra mitad... Y yo...y mi otra mitad...
anciaban firmemente despojarse
de la mordaza que nos cubría.
Nada podría ser mas sublíme que ese momento.
¡Con nada podría compararlo!
El reloj de arena no dejó pasar más tiempo.
Nos reencontramos.
Sonreímos... nos unimos...
y no hubo mas silencios, ni lágrimas,
ni noches en vilo,
ni mitades que distanciaran nuestros cuerpos.
Y tú....y tu otra mitad... Y yo...y mi otra mitad...
al final fuimos uno solo como siempre tubo q ser...
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