
Escribo desde mi cuarto oscuro
aquí donde existe entre otras cosas
la luz de un farol
que ilumina la estancia ya casi vacía.
En una esquina fijada a la pared
se mira una pequeña luciérnaga apodada Esperanza.
Su luz es más radiante que la luz del mismo farol.
Se agita presurosa moviendo sus alas
como queriendo navegar por siempre
en el interior de mi alma.
Del otro lado, justo en la ventana
esta sentada una que se hace llamar Paciencia
con su carita ausente
empecinada en cumplir con su labor.
Y por ultimo,
justo en el centro de este palpitante pecho
se debate entre la vida y la muerte
un tipo muy apuesto llamado Amor.
No parece ser casual, efímero o ausente
mas bien pareciera ser el más valiente.
Un torrente de emociones me golpean,
mientras yo les pregunto:
Esperanza, Paciencia, Amor,
porque aún permanecen aquí?
La respuesta es una sola:
-¡Estamos aquí por ti!
Un silencio llena la habitación
No hay respuesta o
quizás no tenga una respuesta sabia
o mas satisfactoria que este silencio embriagador.
Vuelvo a mi lugar...
recostada en mi cuarto les escucho murmurar.
Y es entonces cuando
ése que se dice llamar Amor
solo atina a decirme:
-No claudiques, no te rindas,
aún falta que llegue la que estamos esperando.
-Su nombre es Fé!
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